Tipos de osteomielitis

Tras leer diferentes ensayos de literatura médica, he observado que las clasificaciones de la enfermedad varían de un artículo a otro. En ocasiones se muestran tres, cuatro e incluso cinco tipologías diferentes.

Como este artículo es a modo informativo y por tanto, la prioridad máxima es que los enfermos entendamos lo que nos suena a chino, procuro que el lenguaje sea lo más simple posible. Es probable que un médico encuentre explicaciones poco profundas, con inexactitudes o con un lenguaje que no suele emplearse en medicina, como por ejemplo, la frase " infección a través del flujo sanguíneo" en lugar de decir "infección hematógena". Los que no somos médicos ignoramos muchos de estos términos que finalmente terminamos por aprender a base de escuchar y de preguntar. Este artículo no es un artículo médico, sino un artículo informativo con el que poder entender mejor la enfermedad y sus variantes.

En el artículo " ¿Qué es la osteomielitis? Causas y síntomas" he intentado hacer una pequeña aproximación hacia la enfermedad a modo de introducción. A continuación, veremos los distintos tipos de esta enfermedad. Dado que encontré, como mencioné antes, diferentes clasificasiones, me he quedado con la que a mi juicio era más clara y completa.

En esta clasificación encontramos cuatro tipologías:

- Osteomielitis supurativa (aguda y crónica).
- Osteomielitis crónica esclerosante focal.
- Osteomielitis crónica esclerosante difusa.
-  Osteomielitis periostitis proliferativa u osteomielitis de Garré.

OSTEOMIELITIS SUPURATIVA  (AGUDA Y CRÓNICA)

La osteomielitis aguda supurativa se caracteriza por un dolor intenso, inflamación (generalmente mínima), sensibilidad, fiebre intermitente, movilidad de los dientes involucrados en la zona de la osteomielitis, dolor dental a la percusión, halitosis (mal aliento) y secreción de pus. En su fase inicial, la infección se localiza intramedularmente, es decir, dentro de la médula ósea sin haber afectado todavía al hueso cortical (o hueso compacto) y al periostio (membrana que cubre el exterior del hueso), pudiendo luego abrirse paso desde la médula ósea hacia el hueso. No hay hinchazón o enrojecimiento de la zona afectada hasta que la infección ha llegado al periostio. En el siguiente dibujo podremos observar el hueso cortical o compacto y el periostio.

La osteomielitis aguda supurativa presenta necrosis en varias partes del hueso (hueso muerto), formación de secuestro óseo (ver glosario) cuando se separa el hueso que perdió vitalidad (de ser pequeño se desprende solo y de ser grande habría que recurrir a la cirujía) y formación de involucro, que ocurre cuando el secuestro está rodeado de hueso vivo y sano.

Secuestros óseos en un húmero.

La osteomielitis aguda supurativa y la crónica son parecidas. La diferencia se basa en que en la crónica los síntomas y signos son menos intensos, con menos dolor y también se pueden observar fístulas por donde sale pus, sin embargo la supuración puede hacerse camino llegando a perforar el hueso, la piel o las mucosas. También puede aparecer espículas óseas (hastillas de hueso) que atraviesan la encía o las mucosas provocando un intenso dolor. Generalmente, la crónica suele ser asintomática (que no presenta síntomas) porque la infección está encapsulada y separada del resto del hueso, pero depende de la evolución de la enfermedad.

La osteomielitis crónica supurativa suele derivar de una osteomielitis aguda mal curada o por no haberse diagnosticado a tiempo. El tratamiento suele ser a base de antibióticos y suele ser necesaria en muchas ocasiones la cirujía para drenar el pus (en caso de haberlo) y eliminar restos de tejido infectado por medio de un legrado, para el cual se exige la exodoncia (extracción) de las piezas implicadas. El paciente debe estar bajo supervisión médica con el fin de hacer un seguimiento de su evolución.


 OSTEOMIELITIS CRÓNICA ESCLEROSANTE FOCAL

La osteomielitis crónica esclerosante focal es un fenómeno frecuente en pacientes menores de 20 años. Consiste en la reacción del hueso ante una inflamación de baja intensidad e infección de grado muy reducido, generalmente asintomático, por lo que el paciente puede no darse cuenta de que padece esta enfermedad hasta que se detecta en alguna radiografía rutinaria.

Normalmente, el diente más afectado es el primer molar mandibular, seguido de los segundos molares y premolares. En las radiografías se observa una masa radiopaca (que no permite el paso de los rayos X y se refleja en la radiografía como una mancha blanca) perfectamente definida rodeada de hueso esclerótico, es decir, de hueso endurecido.

Ejemplo de hueso esclerótico.

 Se recomienda recurrir a la cirujía para realizar un legrado que elimine los tejidos afectados que, en la primera cirujía, exigirá la exodoncia (extracción) de varias piezas dentales. El tratamiento a seguir suele constar de antibióticos fuertes, de larga duración. La revisión periódica del estado del enfermo debe ser continua.

OSTEOMIELITIS CRÓNICA ESCLEROSANTE DIFUSA


La osteomielitis crónica esclerosante difusa es similar a la focal. Se desconoce el origen de esta infección, existiendo mucha controversia ya que algunos le atribuyen un origen infeccioso mientras que otros lo consideran un producto de sobrecargas o asociado con el síndrome SAPHO (sinovitis, acné, pustulosis, hiperostosis y osteítis). Al igual que su origen, el tratamiento no está del todo esclarecido. Para su tratamiento se presentan distintas alternativas, siendo la más frecuente el uso de fuertes antibióticos de uso prolongado, muchas veces acompañado de una férula de descarga al acostarse para evitar la sobrecarga, el bruxismo y los dolores musculares.




Este tipo de osteomielitis puede ocurrir a cualquier edad, pero es más frecuente en grupos de edad avanzada. El enfermo presenta un intenso dolor que puede ir acompañado de tumefacción (hinchazón) mandibular sin que aparezcan fístulas o supuración y engrosamiento ligero de la mandíbula en el lado afectado. Pueden aparecer espículas óseas, que consisten en hastillas de hueso liberadas por el hueso enfermo que atraviesan la encía provocando un intenso dolor. 

En las radiografías, se muestra una esclerosis difusa del hueso, a causa de lo cual los límites entre la esclerosis y el hueso no son nítidos. 

Debido a la persistencia extremada de la enfermedad,  se recomienda recurrir a la cirujía para realizar un legrado que elimine los tejidos afectados que, en la primera cirujía, exigirá la exodoncia (extracción) de varias piezas dentales. El tratamiento a seguir suele constar de antibióticos fuertes, de larga duración. La revisión periódica del estado del enfermo debe ser continua.


 OSTEOMIELITIS PERIOSTITIS PROLIFERATIVA U OSTEOMIELITIS DE GARRÉ

La osteomielitis periostitis proliferativa es llamada también osteomielitis de Garré ( este tipo de osteomielitis fue descrito por Carl Garré en 1983), y suele darse en niños y jóvenes. Parece tratarse de una infección de bajo grado en la que el sistema defensivo limita la progresión de la infección. Se caracteriza por una expansión ósea del reborde inferior de la mandíbula y engrosamiento del periostio, causado por un trauma, una irritación o una infección leve, en muchos casos originado por una caries. En las radiografías de observa en el periostio nuevo hueso laminar con aspecto de piel de cebolla.

El paciente puede presentar una tumefacción facial (hinchazón) ligera o intensa en la zona del maxilar inferior, sin dolor o con dolor leve o moderado y trismo (espasmo de los músculos masticadores).

El tratamiento suele consistir en la eliminación del foco infeccioso mediante una endodoncia (extirpación de la pulpa dental) o exodoncia (extirpación de pieza dental) del diente que dio origen a la infección. Generalmente no es necesaria la utilización de antibióticos aunque se puede recurrir a su utilización en caso de que la infección persista.




Dependiendo del tipo de osteomielitis y de la gravedad de la infección, los cirujanos decidirán si es necesaria o no la cirujía. En muchos casos, las operaciones de osteomielitis precisan de anestesia general, sin ingreso en planta y regresando al domicilio con un acompañante en el mismo día de la operación. La periodicidad  de las revisiones dependerán de la gravedad de la infección y del criterio del cirujano maxilofacial.






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